Pietro Rotari
Pietro Rotari (Verona, 1707 - San Petersburgo, 1762), nacido en Verona el 30 de septiembre de 1707, se dedicó desde niño a la pintura y al grabado: de hecho, a los siete años —según cuentan sus contemporáneos— está en el taller de Robert Van Auden-Aerdt, flamenco, grabador de las obras de Maratta. Sin embargo y como es lógico, la personalidad artística que más ha influido en su formación es la del más importante pintor veronés de aquel momento, Antonio Balestra. Gracias a sus enseñanzas, y gracias también a frecuentar el circulo local de los Arcadi, fundado por Scipione Maffei, Rotari aprende ese estilo sobrio y elaborado, embebido de academicismo, que le caracteriza.
Aunque de joven había pasado dos años en Venecia (1725-26), su arte no parece acusar las novedades de la pintura veneciana; desde 1727 está en Roma, donde durante cuatro años trabaja en el estudio de Francesco Trevisani, reforzando asi su propio academicismo, y durante tres años permanece junto a Francesco Solimena. Vuelto a Verona en 1734, funda una Academia privada de pintura y se dedica a pintar frías composiciones de carácter religioso y sobre todo retratos de medio cuerpo de notable realismo. Sus méritos como maestro le valen en 1749 el título de Conde de la República Veneciana: este reconocimiento hace que goce de una cierta notoriedad también en el extranjero, hasta el punto de que en 1750 deja su ciudad natal para establecerse primero en Viena, luego en Dresde y, desde 1756, en San Petersburgo, donde se convierte en primer pintor de la corte de Catalina II.
Muere en la capital rusa —al parecer asesinado— el 31 de agosto de 1762. Las obras que tenía consigo en el momento de su muerte —en su mayoría cabezas de personajes de factura elegante y entonados en una gama de colores apagados— fueron en su mayor parte elegidos por Catalina II para su propia colección y sólo unos pocos se entregaron a sus herederos en Verona.
Rotari practicó tambien el grabado, sobre todo en su juventud.
